ORDEN HAC/1005/2003, de 24 de abril, por la que se dictan las normas para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2004.

Fecha de Entrada en Vigor:28 de Abril de 2003
Marginal:BOE-A-2003-8669
Sección:I - Disposiciones Generales
Emisor:Ministerio de Hacienda
Rango de Ley:Orden
 
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ORDEN HAC/1005/2003, de 24 de abril, por la que se dictan las normas para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2004.

La política económica del Gobierno de España se orienta al cumplimiento de un objetivo fundamental: la convergencia real con los países más desarrollados de la Unión Europea, de forma que la economía española registre tasas de crecimiento económico y de creación de empleo superiores a las de nuestros principales socios europeos tanto en las fases de expansión económica como en las de desaceleración.

A lo largo de 2002 la economía internacional sufrió un gradual debilitamiento, cuyas perspectivas de recuperación se vieron ensombrecidas en los primeros meses de 2003 como consecuencia del conflicto de Irak. En este contexto internacional, más desfavorable que el que se había anticipado, la economía española cerró el ejercicio 2002 con un crecimiento del 2 por ciento, más del doble del alcanzado en el conjunto de la zona euro.

Esto significa que, durante esta fase de desaceleración económica internacional, la economía española ha conseguido ampliar el diferencial positivo de crecimiento y de creación de empleo, lo que está permitiendo acercarnos a los niveles de renta de los países más desarrollados.

Esta mejor evolución de la economía española es consecuencia de la política económica que está siendo aplicada y que ha dado lugar a un importante cambio en el comportamiento estructural de nuestra economía, permitiendo superar, por primera vez en la historia de la democracia, una crisis económica internacional manteniendo la tendencia a la convergencia real con la Unión Europea. Desde 1995, la renta per cápita en España ha pasado del 78,2 por ciento del promedio comunitario al 84,4 por ciento en 2002, incrementando la convergencia real en más de 6 puntos.

Una de las claves de esta política económica es el firme compromiso con el rigor presupuestario que se ha mantenido desde 1996. Este comportamiento riguroso ha permitido desarrollar una política fiscal que ha compatibilizado el equilibrio presupuestario con reformas fiscales eficaces y equitativas que han hecho posible reducciones de impuestos para todos los ciudadanos;

con incrementos en las dotaciones presupuestarias destinadas a infraestructuras e investigación, gastos ambos que constituyen la base del capital público y que contribuyen al crecimiento a largo plazo de la economía española, y, por último, con el mantenimiento y mejora de los niveles de protección social garantizando, al mismo tiempo, el sistema público de pensiones con la continua ampliación del Fondo de Reserva de la Seguridad Social.

Por otra parte, la consolidación fiscal ha creado el margen suficiente para hacer frente a situaciones extraordinarias, como las derivadas del hundimiento del buque 'Prestige', y para responder a las variaciones cíclicas de la economía sin comprometer el logro del equilibrio presupuestario. En efecto, a pesar de la desaceleración económica, se ha mantenido el compromiso con la estabilidad presupuestaria iniciado a mediados de los años noventa y que ha desembocado en el equilibrio presupuestario alcanzado desde 2001. En concreto, el ejercicio 2002 se cerró con un déficit del 0,07 por ciento del PIB, que supone mantener por segundo año consecutivo el equilibrio presupuestario.

El compromiso con la estabilidad presupuestaria es una de las razones fundamentales que explican por qué la economía española está siendo capaz de mantener la senda de convergencia real con los países de nuestro entorno también en la fase baja del ciclo.

En primer lugar, el equilibrio presupuestario sigue apoyando el escenario de estabilidad macroeconómica que garantiza un marco más eficiente para la actividad económica de las empresas y las familias.

En segundo lugar, el equilibrio de las cuentas públicas sitúa a nuestra economía en una posición más favorable, en relación con otros países europeos, para afrontar con mayor margen de maniobra el contexto de incertidumbre internacional. En efecto, a diferencia de lo que sucede en otros países comunitarios, España puede hoy dejar jugar libremente a los estabilizadores automáticos y evitar, así, la introducción de cualquier sesgo procíclico en nuestra política fiscal.

Por último, el anclaje en la estabilidad presupuestaria supone seguir mejorando las condiciones de financiación en nuestra economía, mejora que también se manifiesta en la práctica eliminación de la prima de riesgo de nuestro país en los mercados financieros internacionales, hasta el punto de que el bono español a 10 años ha llegado a igualar, e incluso a mejorar, la cotización del bono alemán a dicho plazo. Pero es que, además, el hecho de que la estabilidad presupuestaria basada en la disciplina de gasto sea ya una realidad asentada en nuestra economía tiene un efecto muy favorable sobre la formación de expectativas de nuestros agentes, de forma que, por ejemplo, las bajadas de impuestos son percibidas como creíbles y permanentes y son, por tanto, trasladadas a las decisiones de consumo, ahorro e inversiónEsta es la orientación de política fiscal que va a guiar la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2004. Su proceso de elaboración se inició con el Acuerdo de Consejo de Ministros de 14 de marzo de 2003, aprobado por los Plenos del Congreso y del Senado en sus sesiones de 27 de marzo y 8 de abril, respectivamente, en el que se fija el objetivo de estabilidad presupuestaria del conjunto del sector público y de cada uno de los grupos de agentes que lo integran para el período 2004-2006, así como el límite de gasto no financiero del Presupuesto del Estado para 2004.

El objetivo de estabilidad presupuestaria establecido en el Acuerdo se ajusta al previsto en la Actualización del Programa de Estabilidad para el Reino de España 2002-2006. Tras la ralentización de la actividad económica en 2001 y 2002, las perspectivas de crecimiento para los próximos meses están muy condicionadas por la evolución de la economía mundial. No obstante, la economía española cuenta con sólidos fundamentos que permitirán mantener el diferencial positivo de crecimiento con relación a la mayoría de los países de la OCDE de forma que, a medida que se despejen las incertidumbres internacionales, se consolidará y fortalecerá una senda de mayor crecimiento económico. Este contexto económico permite proyectar para el conjunto de las Administraciones Públicas, tal como recoge el Acuerdo de 14 de marzo, una continua mejora de los saldos presupuestarios, pasando del equilibrio presupuestario que se mantiene como objetivo de 2004 a una situación de superávit en 2005 y 2006.

Asimismo, el Acuerdo de 14 de marzo estableció el límite de gasto no financiero del Estado para 2004, que quedó fijado en 117.260 millones de euros. Este límite, que constituye el techo máximo de recursos presupuestarios disponibles para asignar entre todas las atenciones de gasto previstas inicialmente o que se puedan presentar durante el próximo ejercicio, supone seguir manteniendo el esfuerzo de contención del gasto sobre el que ha girado la consolidación fiscal desde 1996, al situar el crecimiento del gasto en términos de contabilidad nacional en un 4,2 %, inferior a la tasa prevista para el PIB nominal, garantizando así el cumplimiento del objetivo de estabilidad presupuestaria.

El techo de gasto se constituye, así, como un elemento crucial de disciplina presupuestaria en nuestro país pero es, al mismo tiempo, un instrumento lo suficientemente flexible como para hacer plenamente compatibles el rigor fiscal con la necesidad de dejar jugar a los estabilizadores automáticos a corto plazo. Un ejemplo de que esto es así lo constituye sin duda el hecho de que, dentro de ese límite de gasto para el Estado, se haya aprobado un fondo de contingencia para la cobertura de circunstancias imprevistas.

Uno de los aspectos más relevantes en el proceso de elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para 2004 es la plena aplicación de la Ley General de Estabilidad Presupuestaria. Junto a los mecanismos que ya fueron introducidos en 2003, consistentes en la aprobación del objetivo de estabilidad trienal y la determinación del límite de gasto no financiero para el Estado, el Presupuesto del próximo ejercicio incorpora el último de los instrumentos de disciplina fiscal establecidos en la Ley General de Estabilidad Presupuestaria, consistente en la elaboración de los mismos en el contexto de un Escenario presupuestario plurianual.

A este respecto, el artículo 4 de la Ley General de Estabilidad Presupuestaria señala que la elaboración de los presupuestos en el sector público se enmarcará en un escenario plurianual con el cual habrá de ser compatible el principio de anualidad por el que se rige la aprobación y ejecución presupuestaria. La expresión de este principio de plurianualidad en el Estado se concreta en el artículo 12 de la Ley General de Estabilidad Presupuestaria, al señalar que con carácter previo a la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado se confeccionarán unos escenarios de previsión plurianual referidos a ingresos y gastos La Ley refuerza el rigor que debe seguirse en la confección del Escenario presupuestario señalando, no sólo, que deberán detallarse los compromisos existentes para cada una de las políticas de gasto, sino que también establece los límites en los que se deben adoptar las decisiones con incidencia presupuestaria, señalando a este respecto que todas las decisiones, actuaciones e iniciativas de la Administración General del Estado, de sus Organismos Autónomos y demás entes públicos dependientes de aquélla y de las Entidades que integran el Sistema de la Seguridad Social, con incidencia en el gasto, que se pretendan llevar a cabo en el futuro, deben tener cabida en el Escenario presupuestario para su aprobación.

Esta regulación supone reforzar tanto la relación entre...

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